Super Mario 3D World es de esos juegos con los que resulta muy fácil pasarlo bien. Enciendes la consola, empiezas un nivel y enseguida estás pensando en jugar el siguiente. Funciona muy bien en solitario, pero donde más lo he disfrutado ha sido en cooperativo, compartiendo tiempo en familia. Tiempo de calidad, de estar juntos jugando y disfrutando de la misma aventura.
La historia nos lleva al Reino de las hadas, donde Mario y sus amigos tienen que volver a enfrentarse a Bowser. Esta vez, Peach también forma parte del grupo que sale al rescate. Es un punto de partida sencillo que enseguida nos pone en marcha y nos lleva de un escenario a otro.
El juego tiene muy claro cómo mantenerte entretenido. Los niveles van introduciendo ideas, obstáculos y situaciones que hacen que siempre tengas curiosidad por ver qué viene después. Esa variedad es una de sus grandes virtudes: cuesta quedarse con la sensación de estar haciendo lo mismo una y otra vez.
Jugando solo se disfruta muchísimo. Puedes avanzar a tu ritmo, pararte a explorar y concentrarte en superar cada salto. Se aprecia especialmente lo bien pensados que están los escenarios y cómo el juego va exigiendo un poco más conforme progresas. Tiene esa facilidad para hacer que un intento fallido se convierta inmediatamente en otro: sabes dónde te has equivocado y quieres volver a probar.
Pero en cooperativo es donde, para mí, gana algo especial. Compartir pantalla convierte una fase en una experiencia distinta. A la dificultad del nivel se suma tener que coordinarse, esperar al resto y conseguir que todos avancemos. Y, claro, no siempre sale todo como estaba previsto.

Parte de la gracia está precisamente ahí. Puedes intentar jugar con orden, pero en cuanto hay varios personajes moviéndose a la vez aparece ese pequeño caos que hace tan divertido jugar acompañado. Superar un tramo complicado entre todos tiene una satisfacción distinta a hacerlo solo.
En mi caso, lo mejor ha sido poder disfrutarlo en familia. Tener un juego que nos permita compartir ese rato, implicarnos en lo que está pasando y querer seguir juntos tiene muchísimo valor. Es una de las cosas que más voy a recordar de Super Mario 3D World.
El apartado artístico me parece espectacular. Los colores, los escenarios y la personalidad que tiene cada zona hacen que dé gusto avanzar. Todo tiene ese aspecto cuidado y reconocible de Nintendo, con un diseño que transmite alegría y que encaja perfectamente con el tipo de aventura que propone.
Además, lo bonito que es no le resta claridad al jugar. En un plataformas necesitas entender bien lo que tienes delante, calcular distancias y reaccionar. Aquí el diseño visual acompaña a la jugabilidad y hace que los escenarios resulten atractivos sin perder de vista lo importante: moverse por ellos.
El sonido también está a un nivel altísimo. La música acompaña muy bien el ritmo de las partidas y los efectos tienen esa personalidad que esperas de un Mario. Es un conjunto que contribuye mucho a que jugar resulte tan agradable.
En cuanto a la dificultad, empieza dejándote coger confianza, pero va subiendo conforme avanza la aventura. Lo que al principio permite cierto margen de error termina pidiendo más precisión, más atención y un mejor control de los movimientos. Esa progresión me ha gustado mucho porque hace que el juego siga siendo interesante cuando ya llevas unas cuantas horas.
Y después del final todavía queda reto. Los mundos adicionales suben bastante la exigencia y obligan a afinar lo aprendido. Ahí ya hay tramos que se resisten y que piden repetir hasta que salen. Son bastante más complicados, pero también hacen que superar una fase se disfrute especialmente.

En cooperativo, esa dificultad añade otro punto de interés. Ya no basta con que cada uno sepa jugar: también hay que entenderse. Cuando las cosas salen bien, la satisfacción es compartida. Y cuando salen mal, siempre queda otro intento.
Conclusión
Super Mario 3D World me parece un juego excelente para disfrutar solo y una opción fantástica para jugar acompañado. Su aspecto artístico, la variedad de situaciones y una dificultad que va creciendo hacen que mantenga el interés durante toda la aventura y también después del final.
Pero lo que más valoro es el tiempo que he pasado jugándolo en familia. Hay juegos que recuerdas por su historia o por una escena concreta. Este también lo voy a recordar por haberlo compartido.
Mi valoración global es un cinco. Por lo mucho que me ha divertido y, sobre todo, por los buenos ratos que nos ha dado juntos.
Mi nota
| Aspecto | Valoración |
|---|---|
| Diversión | ★★★★★ |
| Gráficos | ★★★★☆ |
| Historia | ★★★★☆ |
| Sonido | ★★★★★ |
| Puntuación global | ★★★★★ |