Final Fantasy VII Rebirth me ha enganchado de principio a fin. Lo he terminado con esa mezcla de satisfacción por lo que acabas de jugar y ganas de que la historia continúe cuanto antes. Tiene cosas mejorables, especialmente en su adaptación a Switch 2, pero el balance para mí está claro: es un juegazo.
Después de dejar atrás Midgar, Cloud y el resto del grupo tienen por delante un mundo mucho más grande. Siguen huyendo de Shinra, pero la búsqueda de Sefiroth marca el rumbo de la aventura. Salir de la ciudad cambia la escala de todo: lo que hemos vivido hasta ese momento era solo una parte de una historia bastante más complicada.

El arranque aprovecha la parada en Kalm para llevarnos al pasado. Cloud cuenta lo ocurrido en Nibelheim cinco años antes, cuando acompañó a Sefiroth en una misión relacionada con el reactor de la zona. Ese regreso sirve para empezar a entender la relación entre ambos y el peso que tiene lo sucedido en el presente. Y me parece una muy buena forma de meterte de lleno en la historia.
Sefiroth ya era una amenaza, pero aquí nos acercamos al héroe que fue antes. Verlo junto a Cloud, compartir ese tramo del viaje y comprobar la diferencia entre ellos hace que su presencia tenga mucha más fuerza. El juego dedica tiempo a construir al personaje y a mostrar por qué lo que ocurrió en Nibelheim sigue condicionándolo todo. Es un comienzo que deja preguntas y te da motivos para querer seguir.
A partir de ahí, Rebirth va ampliando la trama y complicando las cosas. Los recuerdos de Cloud, lo que sabe cada personaje y las intenciones de Sefiroth hacen que no siempre tengas una explicación clara de lo que está pasando. Hay que prestar atención. En ocasiones toca quedarse con una duda y esperar a que el juego te dé más piezas.
Esa complejidad es parte de lo que me ha enganchado. Quieres avanzar para descubrir el siguiente lugar, pero también para entender mejor lo que llevas viendo desde el principio. Y cuanto más te implicas con los personajes, más te importa encontrar esas respuestas.
Para mí, ahí está uno de los grandes aciertos del juego. La historia es muy buena, pero son los personajes los que hacen que te metas de verdad en ella. Tienen profundidad, arrastran sus propios problemas y sus relaciones van ganando peso durante el viaje. Los momentos tranquilos y las conversaciones entre ellos importan tanto como las escenas grandes.

Al final acabas sintiendo que has compartido una aventura con ese grupo. Te interesa lo que les pasa, cómo reaccionan y lo que todavía les queda por resolver. Eso es lo que hace que una historia se te quede después de apagar la consola.
Lo he jugado en Switch 2 y el modo portátil me ha encantado. Disfrutar de una aventura de estas dimensiones en una consola portátil es una pasada. Ha sido una de las cosas que más he disfrutado de esta versión, aunque técnicamente me ha dejado sensaciones encontradas.
Hay zonas en las que se nota que el juego necesitaba más trabajo de optimización para la consola de Nintendo. Momentos en los que piensas que podría ir más fino y que el resultado no está al mismo nivel que el resto. Pero después llegas a otros sitios y parece un prodigio que todo eso se esté ejecutando en portátil.
Esa irregularidad existe y hay que decirla. La versión tiene margen de mejora, aunque en mi caso sus problemas no han impedido que disfrute muchísimo de la experiencia. Cuando la historia y los personajes consiguen mantenerte así de enganchado, los defectos técnicos terminan pesando menos en la valoración del conjunto.
Y entonces llega lo peor: tener que esperar al desenlace. Después de tantas horas siguiendo al grupo, intentando comprender lo que está pasando y viendo cómo se complica todo, cuesta aceptar que toca dejar la historia aparcada hasta la siguiente entrega.

Terminas con ganas de seguir. De saber qué va a pasar y de volver a encontrarte con esos personajes. Es una buena señal de lo mucho que has disfrutado del juego, pero no hace que la espera sea más llevadera.
Me quedo con una historia que me ha atrapado, unos personajes con mucha profundidad y un modo portátil que he disfrutado muchísimo. Rebirth me ha tenido enganchado de principio a fin. Ahora solo falta lo más difícil: esperar.
Mi valoración
Final Fantasy VII Rebirth me ha enganchado de principio a fin. Su historia y la profundidad de sus personajes hacen que el viaje merezca muchísimo la pena. En Switch 2 tiene zonas que necesitan más optimización y otras en las que sorprende lo que consigue mostrar, especialmente jugando en portátil.
Lo he disfrutado muchísimo y lo recomiendo. Me quedo con las ganas constantes de seguir jugando y con unos personajes a los que cuesta despedir. Lo peor del juego es tener que esperar para conocer el desenlace.
Mi nota
| Aspecto | Valoración |
|---|---|
| Diversión | ★★★★★ |
| Gráficos | ★★★★½ |
| Sonido | ★★★★★ |
| Historia | ★★★★★ |
| Puntuación global | ★★★★¾ |