Para mí, sí. Y no solo porque tenga mejores gráficos o porque hayan salido juegos que tenía muchas ganas de jugar. La respuesta más sincera es otra: la Switch 2 me está haciendo enamorarme otra vez de los videojuegos.
Eso, para mí, justifica la inversión.

Me gusta lo sencillo que es todo. Sentarme en el sofá, encender la consola y ponerme a jugar en la tele. O cogerla, salir de casa y continuar en modo portátil. Sin complicarme, sin tener que preparar nada: simplemente jugar cuando me apetece y donde me viene bien. Parece una cosa pequeña, pero esa facilidad hace que use la consola y que disfrute mucho más de los juegos.
También ayuda tener a mano una biblioteca enorme. La consola es compatible con los juegos de Switch que funcionan en ella, tanto físicos como digitales, aunque hay algunas excepciones. Y, claro, están también los juegos que van saliendo para Switch 2, con propuestas pensadas para aprovechar la nueva generación. Para alguien como yo, que ya disfrutaba de la primera Switch, poder llevarme parte de ese catálogo a la nueva consola y descubrir los nuevos juegos hace que haya mucho donde elegir.
La mejora técnica se nota. Los gráficos son increíbles y hay juegos que consiguen escenas y mundos espectaculares. Pero no es solo una cuestión visual: las mecánicas de los juegos que he disfrutado son una maravilla. Switch 2 mejora en muchos de los aspectos en los que la anterior consola necesitaba avanzar, y se nota que el conjunto está más pulido.
La pantalla me parece espectacular. El sonido también está a un gran nivel, y los Joy-Con 2 son muy agradables al tacto. Todo hace que jugar en portátil sea una experiencia que apetece repetir. Para mí, ese es uno de los grandes aciertos de la consola: no sientes que el modo portátil sea un apaño para jugar lejos de la tele. Es una forma estupenda de disfrutar de los juegos.
La pega más clara es la duración de la batería en modo portátil. Cuando estás disfrutando de un juego y quieres seguir un rato más, te acuerdas de ella. También echo en falta más almacenamiento interno. Los 256 GB anunciados no están todos disponibles para juegos, y con títulos cada vez más grandes el espacio puede irse rápido.
Además, cada vez hay más Game-Key Cards. Entiendo que la experiencia puede variar según el juego y que una tarjeta de este tipo sigue siendo un objeto físico, pero me cuesta verla como una tarjeta tradicional: no trae el juego completo, sino que sirve para descargarlo. Para jugar necesitas tenerlo instalado y mantener la tarjeta insertada. Eso obliga a pensar más en el espacio de almacenamiento y hace que, en mi caso, una microSD Express parezca casi imprescindible si quiero tener varios juegos a mano.

Aun así, agradezco que siga existiendo la apuesta por el formato físico. Me gusta tener mis juegos, verlos en la estantería y poder elegir qué quiero jugar sin depender de una biblioteca exclusivamente digital. Las Game-Key Cards tienen sus limitaciones, pero ojalá sigamos viendo ediciones físicas completas y que podamos conservar esa opción.
Cuando pienso en si la inversión merece la pena, no me salen solo cifras ni especificaciones. Pienso en los ratos en los que me he sentado a jugar y se me ha pasado el tiempo volando. En lo fácil que es llevar la consola conmigo. En esos juegos que me han sorprendido por su aspecto y por sus mecánicas. Y en algo que no esperaba tanto: volver a sentir esa ilusión por los videojuegos.
Conclusión
Para mí, la Switch 2 merece la pena. Es una consola cómoda, potente y llena de posibilidades que me ha devuelto las ganas de jugar. Tiene cosas que mejorar, sobre todo la batería y el almacenamiento, pero lo que me ofrece en el día a día pesa mucho más.
Mi nota
| Aspecto | Valoración |
|---|---|
| Diversión | ★★★★★ |
| Prestaciones | ★★★★★ |
| Opciones | ★★★★★ |
| Catálogo | ★★★★★ |
| Puntuación global | ★★★★★ |